
Reseña del Antigravity A1: vuelo inmersivo en 360° al alcance de todos
Libertad y formato.
En las pruebas, el Antigravity A1 destaca como un dron de 360° envolvente y apto para principiantes, con controles de movimiento intuitivos, buena calidad de imagen y un sistema robusto de detección de obstáculos. Sin embargo, su elevado precio de salida de 1.599 dólares, la necesidad de contar con un observador y la ausencia de un mando tradicional limitan su uso en el día a día.Silvio Werner (traducido por DeepL / Ninh Duy) Publicado 🇺🇸 🇩🇪 ...
Inmersivo y apto para principiantes
De hecho, hay algo que nos sorprendió un poco durante nuestra prueba del Antigravity A1: lo fácil que resulta de manejar para los principiantes. La combinación de las gafas, el mando altamente intuitivo y la grabación en 360° permite incluso a los principiantes absolutos capturar material muy útil tras no más de dos vuelos en el simulador, material que incluso se puede editar automáticamente en un smartphone. En comparación con el DJI Avata 360 —que, por cierto, es considerablemente más barato—, el Antigravity A1 se mantiene por debajo del límite de 250 gramos, lo que facilita mucho su uso a los principiantes sin tener que lidiar con trámites burocráticos.
Por otro lado, el diseño resulta bastante rígido: se requiere una segunda persona que actúe como observador para garantizar un funcionamiento conforme a la normativa. La falta de una opción de mando tradicional resulta frustrante; se percibe como una limitación innecesaria y, dependiendo de la situación, reduce el valor práctico del dispositivo. Sin embargo, hay poco de lo que quejarse en cuanto a la calidad de imagen, salvo por las costuras relacionadas con el diseño y las conocidas limitaciones de zoom de los drones de 360°. Por mucho que el Antigravity A1 sea, en principio, adecuado para principiantes, su precio —de al menos 1 399 euros— no resulta necesariamente asequible para todos los principiantes.
Pro
Contra
Precio y disponibilidad
El Antigravity A1 está disponible en el paquete estándar por 1.599 dólares y también a través de Amazon, entre otros sitios. El paquete Explorer, con un precio de 1.898 dólares, incluye tres baterías recargables, entre otros artículos.
Top 10 Análisis
» Top 10 Portátiles Multimedia
» Top 10 Portátiles de Juego
» Top 10 Portátiles de Juego ligeros
» Top 10 Portátiles Asequibles de Oficina/Empresa
» Top 10 Portátiles de Juego Ligeros
» Top 10 Portátiles de Oficina/Empresa Premium
» Top 10 Estaciones de Trabajo
» Top 10 Subportátiles
» Top 10 Ultrabooks
» Top 10 Convertibles
» Top 10 Tablets
» Top 10 Tablets Windows
» Top 10 Tablets de menos de 250 Euros
» Top 10 Phablets (>5.5")
» Top 10 Smartphones
» Top 10 Smartphones (≤5")
» Top 10 Smartphones de menos de 300 Euros
» Top 10 Smartphones de menos de 120 Euros
» Top 10 Portátiles de menos de 1000 Euros
» Top 10 Portátiles de menos de 500 Euros
» Top 10 Portátiles de menos de 300 Euros
» Los Mejores Displays de Portátiles Analizados por Notebookcheck
Índice
- Inmersivo y apto para principiantes
- Especificaciones – Información del fabricante
- Contenido del paquete y hardware
- Controles sencillos y una experiencia envolvente
- Detección avanzada de obstáculos, pantalla externa y seguimiento de la cabeza
- Sobre el uso obligatorio de auriculares y el requisito de contar con un observador
- Tomas sencillas; requieren cierta reflexión
- Sin una autonomía de batería que bata récords, software fácil de usar
El Antigravity A1 es un dron que pesa menos de 250 gramos en su configuración estándar, lo que significa que pertenece a la clase C0 y, por lo tanto, puede pilotarse sin licencia de piloto. El modelo se maneja mediante gafas de realidad virtual (VR) o realidad aumentada (AR) y un mando con control de movimiento.
Especificaciones – Información del fabricante
| Peso en vuelo | 249 gramos (con batería estándar) |
| Velocidades máximas (horizontal, vertical, en modo S) | 8 m/s (17,9 mph), 16 m/s (35,8 mph) |
| Resistencia al viento | 10,7 m/s (24 mph), nivel 5 |
| Tiempo máximo de vuelo | 24 minutos (con batería estándar) |
| Sensor de imagen | 1/1,28 pulgadas |
| Resolución de vídeo | 7.680 x 3.840 a 30 FPS, 5,2K a 50 FPS, 4K a 100 FPS |
| Velocidad de bits máxima de vídeo | 170 Mbps |
| Resolución de las fotografías | 55, 14 MP |
| Calidad de vídeo en directo | 2K a 30 FPS |
| Distancia máxima de transmisión | 6 km (CE), 10 km (FCC) |
| Detección de obstáculos | Sensores omnidireccionales, ópticos e infrarrojos situados en el suelo |
Contenido del paquete y hardware
El dron en sí viene de serie con cuatro rotores sin protección, varios sensores de imagen en la parte delantera, superior e inferior, y dos patas de aterrizaje que se despliegan a la vez. El plástico de la superficie superior del Antigravity A1, por ejemplo, parece relativamente delicado, pero los componentes esenciales dan una impresión de solidez. La iluminación integrada puede resultar útil para vuelos al atardecer y, además, utiliza señales de color para transmitir mensajes del sistema y de error.
Como cabe esperar dado su diseño, el Antigravity A1 no incluye un cardán mecánico; sin embargo, los sensores de la cámara están montados sobre un amortiguador para aislarlos de las vibraciones. Las gafas Vision Goggles hacen las veces de pantalla. No solo muestran al piloto la vista de vuelo, sino que también están equipadas con antenas. Las gafas se alimentan mediante un cargador portátil que debe llevarse colgado del cuello; el cable incluido es simplemente demasiado corto para llevar el cargador en el bolsillo del pantalón. El mando está equipado con un acelerador, un control giratorio y varios botones, y se adapta cómodamente a la mano.
Controles sencillos y una experiencia envolvente
Tras una actualización del firmware, lo único que debe hacer es encender las gafas emparejadas, el mando y el dron. Hay un tutorial que sin duda debe seguir con atención. También hay un simulador de vuelo; se lo recomiendo encarecidamente a cualquiera que no tenga experiencia con drones de realidad virtual.
Los controles difieren fundamentalmente de los de los drones habituales: en lugar de utilizar dos joysticks, se emplea el mando de movimiento para señalar hacia dónde se desea volar, y el acelerador determina entonces la velocidad en función del modo actual. En nuestro vídeo podrá hacerse una idea general de los controles y de la experiencia de realidad virtual. Para esta prueba, pedí a dos personas sin absolutamente ninguna experiencia con drones que probasen los controles en el modo Freemotion; los controles resultan intuitivos desde el primer momento. Resulta de gran ayuda que la señal de vídeo del dron se muestre en tiempo real. El mando cuenta con bastantes botones, algunos de los cuales se pueden personalizar. Manejar todos los botones resulta notablemente más fácil con manos más grandes o, como mínimo, con dedos más largos. También es posible el control en modo FPV; este modo es significativamente más directo y ágil, y solo requiere un giro de muñeca en lugar de extender el brazo.
El Antigravity A1 está claramente orientado al control directo. Se pueden crear rutas de vuelo, configurarlas dentro de ciertos límites y, a continuación, recorrerlas; aunque estas rutas deben recorrerse primero manualmente a modo de prueba. No se admite el vuelo autónomo a lo largo de rutas GPS preconfiguradas. Se pueden rastrear objetos o estructuras más grandes, como un árbol —también en la vista de RA— y, a continuación, el dron puede volar a su alrededor o alejarse de ellos. Esto funciona bien en la práctica.
Detección avanzada de obstáculos, pantalla externa y seguimiento de la cabeza
El dron se probó no solo en campos abiertos y terrenos sin obstáculos, sino también en el bosque. La buena noticia: el Antigravity A1 detecta bien los obstáculos y evita de forma constante chocar contra ellos, aunque sigue siendo capaz de atravesar, por ejemplo, un arco. El sistema de detección de colisiones se hace notar con claridad, no solo mediante indicadores rojos, sino también con alertas sonoras. La imagen en las gafas de realidad virtual era nítida, al menos para mí cuando no llevaba gafas y tras haber ajustado la distancia interpupilar. La pantalla también se puede «ampliar», por así decirlo, para disfrutar de una experiencia aún más inmersiva. En los extremos del campo de visión se aprecia una pérdida perceptible de nitidez.
La posibilidad de mirar a su alrededor en cualquier momento genera una sensación de orientación espacial extremadamente buena. Una solución ingeniosa: el mando cuenta con un control giratorio que permite rotar el dron y el centro de la pantalla sin tener que girar todo el cuerpo. Las Vision Goggles también incluyen una pantalla externa muy eficaz que reproduce la imagen actual de la pantalla interna. Sin embargo, cabe señalar que, para el funcionamiento legal del Antigravity A1, una segunda persona debe supervisar activamente (vigilar) el dron, y dicha persona debe, por lo general, evitar mirar la pantalla.
Sobre el uso obligatorio de auriculares y el requisito de contar con un observador
Desde el punto de vista conceptual, el sistema también tiene sus limitaciones: aunque la función de paso directo resulta útil para una orientación rápida, no es adecuada para el funcionamiento real. Cualquiera que espere grabarse a sí mismo mientras hace ejercicio en solitario se llevará una decepción: para hacerlo de forma legal, se necesita, en esencia, un pequeño equipo de rodaje compuesto por un piloto, un observador y el deportista, quien no puede ser el piloto y, estrictamente hablando, tampoco puede ser el observador si no desea vigilar el entorno en todo momento. El seguimiento de otras personas suele funcionar sin problemas. No siempre, pero sí en algunas ocasiones, me hubiera gustado disponer de la opción de controlar el dispositivo sin las gafas de RA. Lamentablemente, no existe ningún mando tradicional ni unidad de visualización con transmisor integrado.
Es una lástima, porque gracias a su potente detección de obstáculos, el Antigravity A1 probablemente resultaría muy divertido incluso durante vuelos muy ágiles —con o sin gafas de RA, pero con un mando de doble joystick—. El campo de visión de 360° reduciría la necesidad de una alineación muy precisa del dron en tales situaciones. También me habría gustado disponer de esta función durante el aterrizaje, aunque solo en situaciones muy concretas. El aterrizaje automático con el tren de aterrizaje retráctil funciona a la perfección. No obstante, realicé algunos aterrizajes en superficies muy reducidas —concretamente, en una bolsa de 30 × 20 centímetros—. Con un mando tradicional, eso habría resultado un poco más sencillo.
Tomas sencillas; requieren cierta reflexión
La Antigravity A1 se comercializa bajo el lema «Fly First, Frame Later» (Vuela primero, encuadra después), lo cual es técnicamente correcto, pero también puede dar lugar rápidamente a ciertos malentendidos. Como norma general: sí, gracias a la grabación continua de 360°, es prácticamente imposible que un deportista o un objeto, por ejemplo, quede fuera del encuadre. Para tomas en las que solo se dispone de una oportunidad, esto supone una red de seguridad inestimable. No obstante, la resolución del fotograma seleccionado es limitada, por lo que debe mantener una distancia adecuada del sujeto para minimizar la necesidad de ampliar la imagen posteriormente. Los drones con un único sensor de imagen suelen ofrecer un nivel de detalle y una nitidez de imagen notablemente mejores, pero, en ese caso, la toma aérea debe ser perfecta a la primera.
Por otra parte, el concepto de 360° permite efectos que resultan extremadamente difíciles —o incluso imposibles— de lograr con drones convencionales en lo que respecta a las maniobras de vuelo; el efecto «Tiny Planet» es un claro ejemplo de ello. Sin embargo, no debe subestimarse el tiempo necesario para la posproducción. En nuestro vídeo de prueba podrá hacerse una buena idea de la calidad de imagen. Le recomendamos encarecidamente que consulte la reseña del DJI Avata 360 y el vídeo.
En general, los vídeos presentan una estabilización excelente y una relación de contraste equilibrada; incluso en condiciones de iluminación difíciles, como en el bosque, los detalles en las sombras no desaparecen por completo. No obstante, si el sol incide directamente sobre las lentes expuestas, en ocasiones pueden producirse destellos pronunciados, lo cual debe tenerse en cuenta a la hora de planificar los vuelos. Una segunda cuestión importante es el ensamblaje: el Antigravity A1 debe fusionar a la perfección la imagen de 360° procedente de los sensores y eliminar su propia carcasa de la imagen. En el vídeo práctico, esta línea de unión solo suele ser visible si se busca específicamente, tal y como hicimos en nuestra prueba. La unión puede resultar especialmente perceptible cuando se graban objetos o personas desde una distancia muy cercana.
Sin una autonomía de batería que bata récords, software fácil de usar
Antigravity especifica una autonomía de entre 22 y 24 minutos para el modelo A1 con la batería estándar. En la práctica, pude alcanzar unos 15 minutos de grabación continua utilizando principalmente el modo de velocidad normal, con una reserva de seguridad de al menos un 15 % de carga de la batería. La carga de la batería en el interior del dron tarda aproximadamente una hora. El nivel de carga también puede indicarse de forma aproximada en cuatro niveles desde el exterior del dron con solo tocar brevemente la batería.
Ambos métodos de edición previstos funcionaron sin problemas importantes durante las pruebas. La aplicación para smartphone también ofrece sugerencias de edición si se solicitan, pero esto requiere un smartphone muy potente, mucho tiempo o clips bastante cortos. La aplicación de escritorio Antigravity Studio incluye todas las funciones necesarias. Cualquiera que haya trabajado alguna vez con líneas de tiempo se familiarizará rápidamente con el programa. Los ángulos de visión —y los cambios en los mismos— pueden ajustarse para todo el clip o para secciones definidas por fotogramas clave; las transiciones entre fotogramas clave facilitan la creación de cambios suaves en la perspectiva. Deep Track, que realiza el seguimiento de objetos y personas, también puede activarse en la posproducción. Es posible convertir la vista de seguimiento de la cabeza en fotogramas clave adaptativos con una densidad de fotogramas clave configurable en tres niveles, lo que suaviza considerablemente los movimientos bruscos de la cabeza. Antigravity Studio ofrece numerosas transiciones, movimientos y filtros. También se puede crear o importar texto animado y audio.
Transparencia
Nuestro equipo editorial se encarga de seleccionar los dispositivos que se someten a revisión. La muestra de prueba fue entregada al autor por el fabricante de forma gratuita para los fines de la revisión. No hubo influencia de terceros en esta revisión, ni el fabricante recibió una copia de esta revisión antes de su publicación. No había ninguna obligación de publicar esta reseña. Como empresa de medios independiente, Notebookcheck no está sujeta a la autoridad de fabricantes, minoristas o editores.




























